Helene no entendía del todo las repercusiones catastróficas que podía significar para Aeromaya lo que había pasado, e Itsac estaba demasiado estresado como para preguntarle, pero de que era algo malo era algo malo, y lo entendió cuando bajó del auto siguiendo a su esposo y lo primero que se encontró fue a Aurora en la sala.
La periodista le dio un abrazo fuerte y Helene la miró confundida.
— ¿Qué haces aquí? — le preguntó y ella se encogió de hombros.
— Toro me contó, Franco tiene a alguien