--- Héctor Plourde ---
Tan pronto como cuelgo, llamo a la única persona que sé que es capaz de mover las cosas y no tener que rendir cuentas por ello, además de que, ya había pensado en él para el tema de la familia de Ana. Entro a mi móvil y busco su contacto, finalmente lo encuentro y le marco.
- ¿A qué debo tu llamada? – Responde la voz al otro lado de la línea.
- Necesito dos favores… - Digo sin rodeos.
- ¿Cuáles? Si me hablas tan temprano, debe ser urgente…
- Necesito que traigas a Ana de N