El plan perfecto. Parte 4
Jaló una silla y se sentó frente a ella, buscó entre mi abrigo y encuentro la misma cajetilla de cigarros que, días atrás, guardé cuando escuchaba a mi hermano y esperaba a que llegara la policía.
Luego de encontrarla, tomó un cigarro, lo enciendo, le doy una calada y luego, habló.
- ¡Habla…! Si descubro que algo de lo que dices es mentira, te juro que te arrepentirás… - dije en un tono frío y serio.
Soila solo podía ver como mi semblante había cambiado de uno frío e indiferente a otro, donde to