El plan perfecto. Parte 3
- ¡YA! ¡POR FAVOR! ¡YA! ¡PARA! ¡PARA! – gritó Soila viendo cómo los dedos de su mano estaban siendo rotos.
Yo solo miraba cómo la mujer se negaba a decir algo razonable, en este momento, sabía que esa mujer, era capaz de decir cualquier cosa con tal de que la dejaran libre.
- Simón… Dale un respiro a la señora, no seas tan brusco, apenas vamos 4 dedos. Déjame hablar con ella, si no acepta decir algo coherente, aún tenemos 6 dedos.
De hecho, aún tenemos estos bellos dedos del pie. – dije mientras