Me miré en el espejo del baño de la oficina y arreglé mi cabello lo mejor que pude, viéndome cada vez más desastrosa que antes. Pinté mis labios y mi palidez cobró un poco de vida, pero me seguía viendo y sintiendo mal.
¿Por qué diablos me invitó a salir hoy y no pudo ser otro día, quizás uno donde me viera un poco mejor y algo más presentable? Mi cabello es un desastre y mi rostro está mucho peor.
Respiré hondo, sintiendo los nervios a flor de piel. Hemos salido un par de veces luego del traba