El tiempo mejoró, los colores han vuelto a aparecer y todo lo malo que me estaba gobernando empezó a dispersarse de mi mente.
Gabriel y yo retomamos nuestra relación, pero quedamos en ir a un ritmo lento. Él pareciera que me está midiendo, o al menos es lo que he sentido, porque no es tan efusivo y demostrativo como en un principio. No toma la iniciativa como antes y se ha mantenido en la raya pese a estar de mi mano y darme todo su apoyo. Sé que se contiene, pero no entiendo del todo por qué l