Eden abrió la carpeta, echó un vistazo a la oferta y la empujó hacia atrás. “Me temo que tendré que declinar. Si soy tan importante para la recuperación del Señor Anderson, él puede ofrecerme algo mejor que eso”.
Gibby la miró fijamente, con la boca abierta, casi como si la estuviera viendo por primera vez.
“Tú misma lo dijiste, estaré haciendo dos papeles”. Eden continuó, sin importarle en absoluto que la otra mujer la considerara desvergonzada.
Una cosa que aprendió al sentarse en demasi