Eden levantó la vista y se sobresaltó al ver que los ojos del hombre estaban abiertos.
"¡Liam!". Al instante se puso en pie y lo besó en los labios mientras sollozaba tan fuerte que pensó que despertaría a los pacientes de las habitaciones vecinas. "Dios mío, es verdad. ¡Estás despierto! Estaba empezando a pensar que habían mentido".
"Si sigues llorando, ¡podría volver a desmayarme!", gruñó él y dio una palmada en el lugar vacío de la cama. "¡Ven aquí!".
Ella se hundió a su lado, y él la a