—¿Tanta confianza tienes? —preguntó Sofía.
Sí, en ese momento habían salido ilesos, pero ¿quién sabía si la suerte estaría de su lado la próxima vez?
Les sirvieron la comida y Julio a su vez sirvió inmediatamente sopa a Sofía. Le dijo:
—Toma. Hablaremos mientras comemos.
Sofía picoteó hambrienta, ya que no había comido nada por lo sucedido antes.
—Si nos preparamos bien, lo único que nos faltará será la suerte —la tranquilizó Julio—. Como esta vez. Por precaria que fuera la situación, todos te