Incluso cuando Mercedes estaba a las puertas de la muerte, el muy imbécil no se molestó en ocuparse de ella. No sólo eso, sino que la echó de casa junto con su hija para no afectar a sus posibilidades de volver a casarse. Y lo que es más grave, no estaba oficialmente divorciado -la pareja se encontraba en el período de reflexión previsto por la ley-, pero ya estaba buscando una nueva esposa.
No había que esforzarse mucho en adivinar el destino de Camila viviendo con un padre como él.
Al principi