Lucía se quedó de piedra. Por supuesto. Aunque hubiera sido Mariano, Ernesto no presentaría cargos contra él. Incluso podría encubrirle.
Después de pensarlo un momento, tuvo su respuesta. El asesino de Nicolás no podía ser Mariano. Incluso si lo fuera, Ernesto limpiaría su nombre.
Y si no podía ser Mariano, sólo había otra persona. ¡Julio César!
—Mamá, ¿tú crees que esto puede ser cosa de Julio? —preguntó Lucía. La señora Flores se quedó atónita, pero luego negó con la cabeza.
—Probablemente no