Julio entró en la mansión César. En seguida vio a Matías dirigiéndose hacia él con gesto adusto.
—¡Sé que lo hiciste, Julio! —Matías le fulminó con la mirada, con el odio filtrándose por sus ojos.
Julio se hizo el tonto y preguntó:
—No sé a qué te refieres.
—Deja de actuar. Tú mataste a mi padre, ¿verdad?
Matías se acercó más. Parecía que quería pelear con él.
Julio agitó la mano, fingiendo inocencia.
—Me estás utilizando como chivo expiatorio. ¿No te acuerdas de lo que estaba haciendo cuand