Esa noche, Sofía no recibió la visita del padre de Renata, pero sí una llamada de Juliana. Miró la pantalla de su teléfono con confusión, sobre todo cuando vio que quien llamaba era su hermanastra. Le pareció algo irreal.
“¿Por qué me llama Juliana? Qué raro”, pensó Sofía.
Tras un momento de reflexión, decidió responder a la llamada. A pesar de que Juliana ya no representaba una amenaza para ella, sentía curiosidad por lo que tenía que decirle.
—Sofía. —La voz de Juliana llegó a través del teléf