Rodrigo se limitó a sonreír. Por supuesto, no podía entregar su empresa a otra persona. Aunque sabía que podría ser libre como Sofía si lo hiciera, no se atrevía.
—Es normal que no te preocupes. Después de todo, tienes a tu propio hombre en López Inc. —Rodrigo se burló deliberadamente de Sofía para ver su reacción.
En cuanto Sofía lo oyó, frunció el ceño:
—Rodrigo, por favor, no me tomes el pelo.
—Vale, vale. Ya paro. —Rodrigo se rio entre dientes, pero aun así le recordó—: En serio, si no te i