—Parece que no está muy dispuesto a continuar con esta cita, señor Guzmán. —Su familia era incomparable a la de los Guzmán, seguro, pero eso no significaba que no mereciera el respeto básico.
Rodrigo la miró con curiosidad. Creía que la mujer actuaría como sus anteriores citas, apelando a su buena voluntad como si nada hubiera pasado. Dejó el vaso en la mesa.
—Tienes razón. No creo que hagamos buena pareja.
—Muy bien. —La mujer asintió—. Gracias por ser directo y por no hacerme perder el tiempo,