—Aquí estamos, gracias por traerme —dijo Sofía, ignorando la pregunta de Julio.
No iba a contestar a algo tan infantil.
Julio sólo pudo sacudir la cabeza.
—Adelante entonces.
Sofía se bajó del carro y entró apresuradamente en la comisaría, como si le preocupara que Julio pudiera retenerla.
Ese gesto hizo que Julio frunciera el ceño. ¿Tan aterrador era?
Sofía salió de la comisaría media hora más tarde y se disponía a coger un taxi para ir a cenar con Diego cuando se dio cuenta de que Julio seguí