Después de la cena, Julio no se quedó en la Mansión César. Desde que empezó a dirigir una filial, encontró una excusa para mudarse. Después de todo, era incómodo vivir bajo la vigilancia de su familia todos los días.
Al verle marcharse así, Nicolás se puso furioso.
—¿Vas a dejar que actúe así? —le preguntó a Mariano.
Dirigiéndose a su hermano mayor, Mariano le preguntó:
—¿Qué piensas hacer?
—Si tenemos una pelea, es un asunto interno de los César. No deberíamos dejar que los de fuera interfie