Los ojos de Ernesto recorrieron la habitación mientras asentía.
—Tienes razón. No hay nada vergonzoso mientras sea bueno para la familia. Además, ¿qué hay de malo en que dos solteros se casen? —Dirigió a Julián una mirada penetrante, expresando claramente su disgusto por sus comentarios.
Julián quiso replicar, pero Isabelle lo contuvo. Ernesto había dejado claras sus ideas. No le importaban las intenciones de Matías mientras beneficiaran a los César.
Frustrado, Julián se volvió hacia Julio y l