Bruno se volvió y miró a Sofía. Al ver que ella no reaccionaba, asintió y dijo:
—Muy bien, señorita Flores y señor César, tengan cuidado en su camino. Los despediría, pero...
—No se preocupe, señor López. Cuide su salud. —Lucía sonrió y tiró de Julio para marcharse.
Sorprendentemente, Julio no perdió los nervios. Tras asentir a Bruno, siguió a Lucía a la salida. Una vez que se marcharon, Bruno miró a Sofía con preocupación y le preguntó:
—¿Qué pasa entre Julio y tú?
—No tengo nada que ver con