Sofía sonrió con satisfacción.
—Me tienes en demasiada estima. Nunca podría cambiar la decisión de mi padre.
—¿De verdad vas a poner a la familia en contra del resto de las élites de DF, Sofía? —preguntó Paloma con dureza.
Sofía canturreó con indiferencia:
—Si te preocupan los Cruz, deberías decírselo a papá. Quizá pueda ayudarte.
—¡Tú! —gritó Paloma, a punto de arremeter contra Sofía. Pero se contuvo, sabiendo que no era rival.
Respiró hondo para calmarse.
—Esperemos que hoy no te arrepientas