En el interior del salón de la residencia de la familia Guzmán reinaba un silencio absoluto. Todos contenían la respiración a la espera de la tensa discusión que tendría lugar en breve.
Rodrigo bajó la cabeza, derrotado: era la primera vez en su vida que fracasaba tan estrepitosamente.
—Ahora que todos están aquí, vamos a discutir cómo debemos tratar este asunto —intervino Ángel Guzmán.
Aunque no había estado muy involucrado en los asuntos de la familia, era el padre de Rodrigo. Sabía que tenía