Sofía pensó que la conversación terminaría.
Para su sorpresa, Bruno continuó:
—Ahora que Juliana ha alcanzado un logro tan importante en su vida, ¿qué hay de ti?
—¿Y yo qué? Soy divorciada. No tengo prisa— respondió Sofía, riendo entre dientes.
El matrimonio no estaba en su mente en ese momento. También estaba Julio en la ecuación.
Al pensar en él, no pudo evitar sentirse un poco triste, como si él pudiera leerle la mente. Sé que Julio y tú estáis muy unidos, pero mantengo mi opinión de que son