—¡Sofía López!
Paloma definitivamente echó humo, pero incapaz de hacer nada con Bruno supervisándolas a ambas.
Sofía sonrió.
—De verdad que no puedes esperar ni un segundo en acabar conmigo, Dale entonces, ¿De veras crees que tengo miedo?
Paloma rechinó los dientes.
—Muy bien. ¡Ya verás mocosa!
Con ese siseo final de víbora herida, arrastró a Juliana de vuelta a sus habitaciones.
Sofía se sintió algo decepcionada al salir ilesa.
Si Paloma le hubiera hecho algo violento, podría haber conseguido q