Sofía salió del comedor para recoger su equipaje en el piso de arriba. Cuando bajó, le dijo a Bruno:
—Yo me voy primero. Tú puedes hacer lo que quieras, supongo. Todavía puedo hacer cosas sin ti en Guadalajara.
Con eso, abandonó la finca.
Bruno sólo pudo parpadear, todavía aturdido por lo que acababa de pasar. Realmente no sabía qué hacer ahora. Sólo un par de sugerencias habían sacado de quicio a Sofía. No era como si realmente le estuviera impidiendo encontrarse con Julio, ni tampoco le había