Julio sabía lo que ella pensaba, y precisamente por eso se sentía desgarrado.
—Deberías saber que Jaime es mi amigo—Y eran muy amigos.
Sofía asintió y le miró, sonriendo.
—Entonces, ¿quieres decírselo?—Sus miradas se encontraron.
Sofía sonreía, pero Julio no. Pasó el tiempo.
No sabían cuánto tiempo.
Julio sonrió exasperado.
—No.
Sofía levantó la comisura de los labios.
—Sabía que no eras del tipo irracional.
Esto demuestra claramente que el que está equivocado es Jaime.
—Bueno... pued