En Ciudad Baja, una ambulancia, un camión de bomberos y un coche de policía estaban en fila en la pista. Esperaban a que aterrizara el avión.
Sofía miró al frente y una extraña calma se apoderó de ella.
—¿Estás seguro de esto?—Julio estaba preocupado, no por sí mismo, sino por Sofía.
Sofía sonrió y respondió sarcásticamente:
—Es un poco tarde para preguntar, ¿no crees?
¿Qué podía hacer Julio si se sentía inseguro?
—Cierto—Julio sonrió levemente y no dijo nada más.
—¿Tienes miedo?—Sofía le