Martín y Sara adoptaron expresiones serias cuando plantearon el motivo de su visita. Le dio un codazo, sólo para recibir una mirada fulminante.
Pensó:
—¿En serio, siempre tengo que ser el malo?
Aún así, se recompuso y le dijo a su hijo:
—Felipe, he oído que has traído a casa a una mujer... de Guadalajara, esa pequeña ciudad.
Aunque la pareja no era la heredera del Grupo Díaz, estaban muy interesados en todos y cada uno de los movimientos de su hijo.
Recibieron la noticia inmediatamente cua