¿Demasiado lejos? No para Julio. Sus ojos rebosaban emoción.
—No es lo que piensas, Sofía.
—¿Ah, sí?—se burló Sofía. Tampoco es lo que piensas entre Felipe y yo. No mentía, pero no podría decir lo mismo de Julio.
—Sólo quieres enfadarme, ¿verdad?—gruñó Julio.
Sofía lo fulminó con la mirada, le resultaba insoportable en ese momento. En su mente, Julio había sido el que hizo mal en primer lugar.
—¡Maldito sea!—maldijo internamente.
Ninguno de los dos dijo nada más, manteniendo obstinadamente