La repentina pregunta hizo que Felipe la mirara fijamente durante varios segundos.
—¿Qué? —Dime si es posible —suspiró Sofía. Sólo quería acabar con esto de una vez.
Felipe se lo pensó un poco antes de preguntar:
—¿Así que estás dispuesta a ser mi novia?
En el momento en que preguntó esto, Camila tomó la palabra.
—Sofía, no...
—¡Diablos, no! — resopló Sofía. —Me refiero a si tu abuelo me dirá la verdad si voy al DF contigo y no como tu novia.
El ceño fruncido de Felipe no era alentador. S