Sofía no oyó ninguna respuesta de Julio. Levantó la cabeza y se dio cuenta de que se había vuelto a quedar dormido y no la había oído. Sofía suspiró, pero no lo despertó.
Se levantó lentamente, asegurandose de que Julio estuviera cómodamente arropado y se marchó.
Al día siguiente, lo primero que hizo Sofía al despertar fue comprobar cómo estaba Julio. Estaba preocupada, así que no le devolvió la llave de la noche anterior, sino que se la guardó.
Cuando abrió la puerta y entró, no vio señal