—Sí... sí—respondió Julio con mucha dificultad. Sentía como si la oscuridad lo fuera a ahogar pronto, y la mano de Sofía era lo único que le mantenía a flote.
—Mi teléfono se quedó sin batería. ¿Dónde está el suyo?—le preguntó mientras se aferraba a él. Sintió que sus temblores empeoraban. Si seguía así, tenía miedo que se desmayaría en el ascensor—. Voy a buscarlo yo misma si no me quiere decir nada—Empezó a buscar con las manos.
Ella solo quería llamar al administrador para que les abriera