En el hospital, otro día ajetreado de trabajo. Por la mañana, Sofía había realizado dos cirugías consecutivas, y para el mediodía ya estaba exhausta. Justo después de regresar a su oficina y sentarse, recibió una llamada de Francisco.
—Francisco —respondió Sofía al contestar el teléfono—. ¿Has encontrado algo?
—Sí —contestó Francisco—. Como me pediste, he investigado a Eva. Ya te lo he enviado por correo electrónico—. Aunque no sabía para qué necesitaba esa información, no hizo muchas preguntas.