Julio conducía el coche sin prestarle atención, lo cual dejó a Inés un tanto desanimada. Pero ella no se dio por vencida y continuó hablando:
—Julio, a partir de ahora somos amigos, así que debemos cuidarnos mutuamente.
Julio permaneció en silencio. Simplemente le echó un vistazo a Sofía después de captar su mirada. Ella carraspeó y su rostro se volvió frío mientras se giraba hacia Inés.
—Prima, el tío me pidió que te trajera aquí para que trabajes, no para que te metas en líos innecesarios. —Su