Sofía levantó su copa en el restaurante para brindar por la mujer que tenía delante.
—Gracias por aceptar verme, Yolanda.
—No tienes que ser tan educada conmigo, Sofía. Ya te he dicho antes que puedo ayudarte siempre que lo necesites —Yolanda Mora levantó su copa y la chocó con la de Sofía.
—Lo sé, pero temía molestarte. Te estabas escondiendo...
—Eso fue hace mucho tiempo. Tal vez nadie se acuerde de mí. Te preocupas demasiado. Yolanda sonrió, recordando su pasado. No podía atormentarla