Cuando Sofía llegó al reservado, Daniela ya estaba en los brazos de Sergio, siendo consolada por él . Justo cuando apareció, sintió la mirada de desdén de Sergio hacia ella.
Sonrió y caminó lentamente hacia ellos.
—¿Qué le pasa a la señorita Navarra?
—Sofía, sé que te hice daño antes, pero ya me disculpé, y, además, acabas de perdonarme. ¿Por qué ahora...? —Ella lloraba y dejaba al descubierto su mejilla golpeada.
El estado de ánimo de Sergio empeoró, y la mirada que le lanzó a Sofía no fue sol