A los ojos de Sofía, Julio nunca había sido una persona amable y misericordiosa. Guardó silencio porque comprendía lo que ella quería decir.
—Entregaré las pruebas que demuestran que ella había contratado al asesino, pero seguro que los Llan la ayudarán. Supongo que no irá a la cárcel.
—Creo que tienes la capacidad de arrastrar a alguien si te lo propones. —Ella se rio, pensando que Julio estaba poniendo excusas.
—Sofía, creo que no te he contado historias de mi infancia. ¿Te interesan? —D