Terminado el beso, aunque ambos parecían querer más, Antonio al menos logró contener el fuego que ardía en su interior. No continuó su estancia en la habitación de Mariana, prefirió alejarse, pues no sabía realmente qué podría suceder si permanecía más tiempo.
Mariana, en cambio, se calmó y se encontraba en una fase de felicidad. No le importó demasiado la retirada algo apresurada de Antonio. Tan pronto como él se fue, Mariana tomó su teléfono y llamó a Sofía. Quería compartir esta buena noticia