Salvador asintió. Él entendía el razonamiento, pero mirar hacia otro lado era algo que realmente le costaba.
—Sofía, considera este dinero como un préstamo que le hago a Inés. Deja que ella misma redacte un pagaré— decidió Sofía.
Salvador se quedó atónito y se sintió incómodo.
—Pero Inés está embarazada y no puede trabajar...
—El dinero no es urgente. Puede devolverlo poco a poco, pero debe devolverlo. Tú y la segunda tía no pueden ayudarla, de lo contrario la estarían perjudicando— explicó Sof