Unos días después, el señor Díaz fue trasladado de la UCI a una unidad estándar. Esto hizo que la gente se sintiera aliviada.
—Buenos días —Felipe entró en el despacho de Sofía con el desayuno en la mano.
Ambos habían estrechado lazos en los últimos días. Aún no eran exactamente grandes amigos, pero eran, como mínimo, amigos. Esto le iba bien.
—Buenos días. —Sofía levantó la vista y vio la comida. Dijo—:No tienes por qué hacer esto. Salvar a la gente es lo que se supone que debo hacer.
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