Maribel entendió las palabras de Sofía y asintió con comprensión.
—Supongo que tienes razón. De todos modos, espero que puedas encontrar la felicidad en tu vida.
Sofía no pudo evitar mirar hacia la cocina al escuchar la pregunta de Maribel sobre su propia felicidad. La expresión de Maribel cambió al darse cuenta de lo que estaba pasando en la mente de Sofía. Aunque Sofía no lo había dicho en voz alta, sus acciones habían hablado por sí mismas.
Maribel estaba preocupada por Sofía y le preguntó: