Las dos mujeres caminaban de la mano por el centro comercial, charlando sobre los recientes acontecimientos en la vida de Sofía. Al enterarse de todo, María no pudo evitar maldecir: —¡Diego ha ido demasiado lejos! No puede pensar seriamente que así te retendría, ¿verdad?
Como amiga de muchos años de Sofía, María sabía muy bien que, aunque Sofía no encontrara una manera de escapar de Diego a corto plazo, nunca se sometería a él. Sofía sonrió con amargura. No podía saber qué pasaba por la mente de