En el coche, Sofía miró al hombre que conducía.
—¿No vas a la oficina?
—Sí, tengo que ir—. Julio acababa de regresar, y en la oficina había acumulado mucho trabajo que requería su atención personal, pero quería pasar más tiempo con Sofía, así que no había ido aún.
Sofía intuyó lo que él estaba pensando y le dijo:
—Julio, tenemos mucho tiempo por delante, no hay necesidad de apresurarse. ¿Entiendes lo que te digo?
Si Julio siempre dejaba el trabajo para estar con ella, Sofía no sabía si estar j