Diego puso una expresión preocupada.
—Lo siento. No debería haberte hecho venir a casa por nada.
—Diego, por favor, no digas eso. Me mudé aquí para cuidar de ti —le consoló Sofía.
En cuanto a Julio... bueno, ya se encargaría otro de él.
El corazón de Diego rebosaba de alegría, pero su emoción no se reflejaba en su rostro.
—Le preguntaba a Mario si tomé la decisión equivocada al dejar que te mudaras. Tienes una vida y es injusto que pierdas el tiempo con un inútil como yo.
Ella parecía no estar d