Sofía tenía la llave de repuesto del chalet de Julio.
De hecho, fue Julio quien insistió en darle la llave, diciéndole que se sintiera como en su casa. En aquel momento, ella pensó que se estaba pasando, pero ahora, le parecía prudente que lo hiciera.
Entró en la villa y se dirigió al estudio, donde esperaba encontrarlo enfrascado en su trabajo.
Sin embargo, al abrir la puerta, lo encontró tirado en el suelo, inconsciente.
—¡Julio!
Se apresuró a acercarse a él. Parecía haberse desmayado.
Al oír