—Iré contigo.
Diego no quería que Sofía fuera sola, sobre todo porque el viejo era el abuelo de Julio, y lo último que quería era que Sofía tuviera más contacto con Julio. Sabía que, después de todo, no podía impedirle que fuera.
—No hace falta. Está aquí al lado. Iré sola. Tú quédate y descansa —Sofía negó con la cabeza. Diego no conocía al viejo César. Las cosas serían raras si se conocieran así.
Diego suspiró.
—De acuerdo. Estaré aquí.
Sofía quiso decir:“No me esperes despierto”, pero Diego