—¿Qué haces, Julio? —Sofía le fulminó con la mirada. No había esperado que se mudara otra vez y que su casa estuviera tan cerca.
Julio le sonrió. Esta villa se había construido en el lugar perfecto. Aunque Sofía y Diego estuvieran en la misma habitación, él podría ver sus movimientos.
—¿Ya has comido? —preguntó Julio.
Sofía asintió, pensando que simplemente no tenía nada que hacer.
—Pareces despreocupado.
—En realidad no. Sólo te echo de menos —dijo Julio con una mirada tierna.
Sofía se sonroj