Julio no se sorprendió. Era de esperar.
—Hay muchas familias en DF y muchas de ellas tienen en el punto de mira a los César. Nunca antes habían tenido la oportunidad de atacar, pero ahora sí. Por supuesto, tendrían que derribarlos a patadas. Esperaremos. Mientras Ernesto no piense en un plan rápidamente, esa gente sólo se volverá más agresiva, y los César acabarán siendo destruidos. Cuando llegue ese momento, puede que incluso estén en quiebra.
Al fin y al cabo, los César no hacían un trabajo li