33. MI NIÑA DE ORO
SANDRA
— Papá que bueno que viniste, me he sentido tan sola.
—Tranquila, todo está bien— siento los brazos de papá que me dan el consuelo que tanto necesito.
—¿Realmente está todo bien?, Dios extraño tanto a Bennett— suspiró con dolor— he hecho todo lo que me has dicho, me he alejado de él pero te juro que quiero regresar, después de todo el si vino por mi.
—Eso es una tontería— me grita y me asusta porque estaba siendo muy pacífico— mi niña, no me alteres, por favor entiende que yo sé porque