47. Fue lo que fue y tenemos lo que tenemos
No puedo parar de reír. Me sujeto el estómago con ambas manos pues ya comienza a dolerme. Julián también ríe.
- De dónde sacaste eso? - digo tratando de contener la risa que amenaza con salir nuevamente.
- Solo quería aligerar un poco el ambiente - él también se sujeta el estómago.
Coloco el dedo índice sobre los labios para indicarle que debemos guardar silencio.
- Los niños, podemos despertarlos - le digo en un susurro.
Julian se tapa la boca y poco a poco vamos recobrando la compostura.