Mundo ficciónIniciar sesiónEl día era soleado, no corría ni una sola nube en el cielo de Aberdeen.
—No imaginamos lo triste y doloroso que es la partida de un ser querido si no la experimentamos en carne propia, nos aferramos a la vida de algunos que nos es imposible dejarlos partir. Pero tampoco podemos atentar contra la naturaleza, nosotros no somos dueños de nuestra existencia, la vida se nos es otorgada por Dios y solo por Dios se nos es arrebatada. Sin embargo, &eacu







